Mostrando entradas con la etiqueta Intentos poéticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Intentos poéticos. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de abril de 2007

LXXVI. La noche

Lenguas de ardiente sol que gritan desconsuelo,
la penumbra cubre la tierra
y de azabache tiñe el cielo.

Rugido itinerante de esa bola incandescente
que por su amor al puro firmamento,
cae llorando, cae inerte.

El calor se va agostando,
la vida viva se entumece,
la mortaja de obsidiana cubre el mundo,
las criaturas bastardas cobran vida
y la luz desaparece.

Enredado en su eterno delirar,
miro absorto el cielo y las estrellas
de este cielo embovedado,
que clama soledad y que ansía liderar
este aire impío y gastado.

El color queda enterrado
por la escarcha de la muerte,
que a su paso domina y cubre
como un tapiz voraz e irreverente.

Dios solar que de vida preñas al mundo,
¿Dónde queda relegado tu poder?
¿Donde hallarse puede tu otrora magia
si cobarde enmudeces hasta desaparecer?

Dios solar que languideces,
¿Qué retazo de vida me dejas
cuando el terror de la noche me envuelve,
cuando caigo presa de su gracia
y su manto de locura salvaje
me posee y envuelve?

miércoles, 11 de abril de 2007

LXXV. Lluvia (III)

El agua cae mientras miro el horizonte.
Un cielo color ceniza vierte lágrimas negras
mientras pronuncio tu nombre.

Dulces lágrimas del cielo que,
presurosas corren a unirse a las mías,
resbalan, danzan, retozan,
y purifican mi cuerpo.
Más el dolor de mi alma lo dejan dentro.

Árboles hay testigos
de mi pena y mi destino.
Más no desisto.
Por hallar tu aroma perdido
en el aire, me encuentro listo
para la muerte o el peor de los destinos.
Si no pudiera volver a verte
esta vida carecería de sentido.
Sin poder mirar tus ojos de nuevo
no me queda más fin que el olvido.
Si no te hallo entre mis brazos
¿para que quiero mi cuerpo?
¿Para que quiero estar vivo?

Agoto las horas bajo un cielo azul plomizo.
El agua ya me ahoga y no siento pena ni dolor
por mi destino, pues lo que verdaderamente
duele es no volver a estar contigo.

Eres mi vida y sin ti perezco.
No hay más deseo que tú,
ni más premio que en mi pecho,
sentir tu aliento
mientras hacemos el amor
en mi solitario lecho.

04/12/04